viernes, 10 de octubre de 2008

Con Urbano en Roma

Puesfijate se ha tomado unos días de vacaciones en Roma, casi tan agradables como los que en su día se tomó Audrey Hepburn en la ciudad italiana. He estado en allí tres veces en los últimos cuatro años y siempre me quedo con más ganas de volver. Porque descubro cosas nuevas y porque me sigue encantando volver a las que ya conocía. Otro día haré una lista de los 10 lugares relativamente desconocidos de Roma que me cautivan, desde el restaurante Sora Margarita hasta la iglesia de Santa María in Via Lata. Pero hoy toca hablar de Urbano.

He hecho este viaje con mis padres, mis tíos Goyo y Marivilli, y con Urbano Fernández. Urbano vive en Busto de Bureba (Burgos), es un buen amigo de la familia y este octubre va a cumplir 85 años. Pese a su edad está hecho un crío y en eso le favorece su tamaño menudo. Nos ha acompañado en todas las excursiones, larguísimos paseos a pie que empezaban a las nueve de la mañana y terminaban a las nueve de la noche. No se ha quejado de nada. Ni de las caminatas interminables, ni de las colas para acceder a los monumentos, ni de la comida, extraña para él, ni del tiempo, ni del tráfico, ni de las minucios que provocan el fastidio del viajero impertinente convencido de que por pagar cuatro perras tiene derecho a que todo salga según su capricho... Al contrario, ha vivido incluso esas pequeñas contrariedades de viaje con la divertida curiosidad del que se sabe afortunado por conocer cosas distintas y maravillosas.

Urbano es una persona irrepetible porque pertenece a una categoría humana que ya casi no se fabrica. Gente cuya manera de ser feliz es dar todo lo que tiene a los demás. Muy hábil para el trabajo manual igual te ayuda a pintar la casa que te arregla el tejado. Nunca cobra por ello. Al revés, pretende que le pagues aceptando una invitación a su bodega, donde te atiborra de vino y de jamón. Y tiene la característica que define, por encima de las demás, a las personas felices: se interesa por todo. Si visita el Foro romano quiere enterarse de quién construyó aquellos monumentos, por qué, cuándo, con que materiales. Y si está en la plaza di Pietra escuchando por primera vez la música de violenchelo que toca una artista callejera se acercará para averiguar cómo funciona el instrumento. Ahora ya lo sabes, amigo. La mano izquierda marca la nota, el arco hace sonar la cuerda. La artista sonríe por la simpatía y espontaneidad de ese señor tan simpático y éste deja caer una moneda.

6 comentarios:

Paul dijo...

Mi abuelo también fue un hombre brillante, pero, al contrario que Urbano, y debido a avatares de la vida bastante jodidos, perdió ese interés que mantiene nuestra auténtica vitalidad y se abandonó. Como era un tío fuerte, duró hasta los 83 años. Si se lo hubiera montado mejor quizá tendríamos que hablar de algún record de longevidad. Levanto mi copa por él, como él hizo cada día desde los 14 años.

Manuel dijo...

"La mano izquierda marca la nota (...)".

Feliz fin de semana.

El Jebi dijo...

Eso, eso, "endormida" y con las uñas pintadas, ju, ju, ju!

El vecino dijo...

Bueno, bueno, bueno...
He entrado en tu blog por casualidad, bien es cierto, y creo que por esta noche lo dejo con lo que vas a leer.
Hace un tiempo, la "madre que te parió", mi amiga y vecina del ático, me pasó en un "emilio" el enlace de tu espacio. Sinceramente, con tanta familia y deberes de por medio, ni me había parado a echarle una miradita o si en algún momento lo hice, la memoria no me alcannza. Perdona.
Como te comentaba, casualmente, borrando correos antiguos, algunos muy antiguos, has aparecido y ni te imaginas lo que me has hecho disfrutar.
Joder! como escribes majete (debes saber en lo sucesivo que mis expresiones, ciertamente pueriles, son restos de mi cultura de origen que no es otra que la de la alta Extremadura. Por cierto, ya que parece que te "mola" el rock durillo: ¿alguien te ha informado de que vienen los Extremoduro a La Laguna a finales de mes,no? Es por hacerles un poco de "publi", aunque no dejo de reconocer que Barricada tampoco lo hace mal).
Lo dicho, me sumo a tu verbo escrito y espero verte pronto por casa...
Gracias por dejarme mirar entre tus cosas.
PD:
1."Berto ya no le pega a la pelota ni de lejos, y no estaría mal que en tu próxima visita tomaras buena nota de la "plasita", es una pena que mis hijos no puedan decir lo mismo que tú. ¡Ya me gustaría que subieran a casa con las manos llenas de piche!
2. Como dato, mi abuela con 89 primaveras, aún se sube en una silla para limpiar los "altillos" de la cocina. Debe ser que la sopa de pan, los pimientos fritos y el cocido no son mal yantar...
Cuídate!

Puesfijate dijo...

Bienvenido, vecino. El jueves voy para allá, entre otras cosas para ver el concierto de Barricada... No me gusta tanto el rock duro pero mis amigos y yo somos unos nostálgicos y ese grupo forma parte de nuestra educación sentimental.

No me importaría ver tampoco a Extremoduro, pero me temo que no me quedaré tanto tiempo.

Un abrazo y gracias por los piropos. Prometo un post sobre la Plasita...

Anónimo dijo...

Viva Urbano!